Ensayo de la posición política y filosófica del Renacimiento


El Renacimiento es un movimiento nacido en las ciudades-estados italianas que pretendían convertirse en repúblicas a la manera clásica, con una participación muy importante de los ciudadanos en el gobierno. Para esto era necesario poseer una formación persuasiva y unos conocimientos que solo parcialmente se hallaban presentes en la sociedad medieval y que, en cambio, sí podían encontrarse en la antigüedad. 
Se puede afirmar que el pensamiento propio del Renacimiento se conforma a partir del florecimiento del Humanismo, que implica una valoración del hombre por encima de cualquier otra realidad, incluso el sistema político se analizaba desde otra perspectiva más humana. 

Uno de los autores más influyentes del siglo XVI, por su capacidad intelectual y la difusión de su obra, fue el holandés Erasmo de Rotterdam (1469-1536). Su pensamiento son un regreso al cristianismo de los Evangelios, la tolerancia hacia otros credos y una religiosidad interior, que le llevó a criticar el poder político y económico de la Iglesia. 
La Iglesia Católica celebra el Concilio de Trento, para poner fin a las distintas reformas protestantes que habían surgido, como la luterana y anglicana, entre otras y así iniciar su propia reforma religiosa. 
De esta manera, la filosofía renacentista estuvo marcada en su origen por el declive de la teología, es decir la ciencia que estudia el conjunto de conocimientos acerca de Dios, sin renunciar a la religión, pero limitándola al ámbito espiritual y personal del individuo. La nueva forma de afrontar los problemas del ser humano será el racionalismo, el uso de la razón aplicada a la sociedad y a la naturaleza. La religión siguió presente en buena medida durante esta época, aunque derivo de la teología escolástica hacia el misticismo, es decir, que paso de la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo hacia la base de un tipo de experiencia muy difícil de alcanzar, en que se llega al grado máximo de unión del alma humana a lo sagrado durante la existencia terrenal, hacia una relación con Dios basada más en el sentimiento que en el conocimiento adquirido. 
En esta época los cambios económicos fueron de mucha importancia, los pueblos pasaron de una economía feudal, es decir, una economía basada en la posesión de la tierra, a una economía sustentada en el dinero individual, que no sólo preparó la aparición de la industria, sino que también dio paso a una nueva clase social: La burguesía, a la que pertenecían las personas acomodadas que no practican un trabajo manual y que dominan los medios de producción, señalando un renacimiento de las actividades comerciales y artesanas en una Europa empobrecida y ruralizada. 
Con la llegada del Humanismo, los valores de la Antigüedad grecorromana se incorporaron rápidamente a la cultura renacentista, sobre todo gracias al descubrimiento de la imprenta a mediados del siglo XV. 
Sin embargo, en Italia, los pueblos adquirieron aptitudes especiales para la política, el gobernante llamado tirano, no reinaba, como en los demás países, por tradición dinástica nacional, sino por sus cualidades personales, valor o astucia, lejos de todo cuidado en la elección de medios para llegar a su objetivo: engaño, traición, soborno, asesinato, deslealtad y deshonor. 
Esta teoría política no sólo se desarrollaba en Italia sino en otras cortes, fue resumida por Maquiavelo, famoso historiador, político y diplomático de este tiempo, en su libro El príncipe, todos los príncipes practicaban una política de intrigas y de mala fe, llamada política del Renacimiento. El historiador Bartolomé Benassar, define este libro como un "tratado cínico de filosofía política que otorgaba al príncipe los derechos, incluidos el crimen, la traición y el perjurio, con la única justificación de la razón del Estado". Tres años después Erasmo de Rotterdam, publicó Educación del Príncipe cristiano, obra que marcó la diferencia de ideales políticos entre los humanistas, chocaron el ideal político del humanismo con la fría razón de Estado. En 1516 el inglés Tomás Moro escribió Utopía, este último era el nombre de la isla que el gran navegante Hitlodeo describió a Moro, lugar en donde se daba utópicamente, es decir, de manera ilusoria o idealista, el mejor gobierno. Estas tres últimas obras mencionadas, están consideradas como el despertar de la política moderna, el sistema político se analizaba desde una mirada más humana. 

La época del Renacimiento se caracterizó por la difusión de las ideas del Humanismo, un movimiento intelectual, filosófico, político y cultural, que buscó los modelos de la Antigüedad Clásica y retomó el antiguo humanismo greco-romano, a partir de los cuales fue transformándose con los cambios espirituales provocados por el desarrollo social e ideológico, determinando una nueva mirada del hombre y del mundo. 






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